LA RUPTURA DEL LINAJE MATERNO Y EL PRECIO DE VOLVERSE AUTÉNTICA – Por Bethany Webster / womboflight.com

13231275_976180199143947_1477687822_n-e1463465520406

Una de las experiencias más duras que puedes tener como hija en la relación con tu madre es darte cuenta de que ella está inconscientemente involucrada en tu insignificancia. Ante este sentimiento, es verdaderamente desgarrador ver que, más allá de su propia herida, la persona que te dio a luz siente, inconscientemente, tu empoderamiento como una pérdida propia. En el fondo no es una tragedia personal, sino de nuestra cultura patriarcal, que dice a las mujeres que somos “menos que”. Todas deseamos ser auténticas, ser vistas tal como somos, ser aceptadas, y ser amadas por quien realmente somos. Es una necesidad humana. Lo cierto es que el proceso de convertirnos en nosotras mismas implica ser complicadas, fuertes, intensas, asertivas y complejas, cualidades que el patriarcado pinta como poco atractivas en una mujer.

Históricamente, nuestra cultura ha sido reacia a la idea de las mujeres como seres individuales.
El patriarcado identifica a las mujeres atractivas como seres complacientes, que buscan ser aprobadas, cuidan las emociones, evitan el conflicto y toleran el maltrato. En cierta medida, las madres transmiten esta imagen a sus hijas, y hacen que inconscientemente se construyan una falso yo, a menudo a través de la máscara de “la rebelde”, “la solitaria” o “la niña buena”. El mensaje principal es “Para ser amada no debes crecer”. Sin embargo, las nuevas generaciones de mujeres tenemos el deseo de ser auténticas. Se podría decir que, con cada nueva generación, el patriarcado se debilita y el deseo de ser auténticas se va fortaleciendo entre las mujeres, de hecho, está empezando a ser urgente.

El anhelo de ser auténtica y la añoranza de la madre

Se trata de un dilema para las hijas criadas en el patriarcado. El anhelo de ser tú misma y el anhelo de ser cuidada, se convierten en necesidades que compiten entre sí, parece que tengamos que elegir entre una de las dos. Esto sucede porque tu empoderamiento está limitado en la medida en que tu madre ha internalizado las creencias patriarcales y espera que tú las acates. La presión de tu madre para que no crezcas depende principalmente de dos factores: 1) el grado en que ella haya internalizado las creencias patriarcales limitantes de su propia madre y 2) el alcance de sus propias carencias por estar divorciada de su yo verdadero. Estas dos cosas mutilan la capacidad de la madre de iniciar a su hija a su propia vida.

El costo de convertirte en tu ser auténtico a menudo implica cierto grado de “ruptura” con el linaje materno. Cuando esto sucede, se rompen los hilos patriarcales del linaje materno, algo esencial para una vida adulta sana y poderosa. Por lo general se manifiesta en alguna forma de dolor o conflicto con la madre. Las rupturas del linaje materno pueden adoptar diversas formas: desde conflictos y desacuerdos hasta distanciamiento y desarraigo. Es un viaje personal y es distinto para cada mujer. Básicamente, la ruptura sirve para la transformación y la sanación. Forma parte del impulso evolutivo del despertar femenino para empoderarse con más consciencia. Es el nacimiento de la “madre no patriarcal” y el comienzo de la verdadera libertad e individualización.

Por una parte, en las relaciones madre/hija más sanas, la ruptura puede provocar un conflicto, pero en realidad sirve para fortalecer el vínculo y hacerlo más auténtico. Por otra parte, en las relaciones madre/hija agresivas y menos sanas, la ruptura puede desencadenar heridas no sanadas en la madre, y provocar que esta arremeta contra su hija o la repudie. Y en muchos casos, desafortunadamente, la única opción de la hija será mantenerse a distancia indefinidamente para conservar su propio bienestar emocional. Así, en vez de ver que es el resultado de tu deseo de crecimiento, la madre puede sentir tu alejamiento/ruptura como una amenaza, un ataque personal y directo hacia ella, un rechazo a quien es ella. Ante esta situación, puede resultar desgarrador constatar que tu deseo de empoderamiento o de crecimiento personal puede hacer que tu madre, ciegamente, te vea como una enemiga.

“No puedo ser feliz si mi madre es infeliz” ¿Has sentido esto alguna vez?
Generalmente, esta creencia procede del dolor que te causa ver a tu madre sufrir por sus propias carencias y la compasión que te produce su lucha bajo el peso de las demandas del patriarcado. Sin embargo, cuando sacrificamos nuestra propia felicidad por la de nuestras madres, en realidad impedimos la sanación necesaria que produce llorar la herida en nuestro linaje materno. Esto solo provoca el estancamiento de ambas. Por mucho que lo intentemos, nosotras no podemos sanar a nuestras madres, y no podemos conseguir que nos vean tal como somos. El duelo es lo que trae la sanación. Tenemos que llorar por nosotras y por nuestro linaje materno. Este duelo trae consigo una gran liberación.

Dejar que nuestras madres sean seres individuales nos libera (como hijas) para ser seres individuales. Las creencias patriarcales promueven un nudo inconsciente entre madres e hijas, en el que solo una de ellas puede tener el poder. Es una dinámica de “una de las dos” basada en la escasez que deja a ambas sin poder alguno. Para las madres que han sido especialmente privadas de su poder, sus hijas pueden convertirse en “el alimento” de su identidad atrofiada y en el vertedero de sus problemas. Debemos permitir que nuestras madres recorran su propio camino y dejar de sacrificarnos por ellas.

Tradicionalmente, a las mujeres se nos ha enseñado que es noble cargar con el dolor de los demás; que el cuidado emocional es nuestro deber y que deberíamos sentirnos culpables si nos desviamos de esta función. En este contexto, la culpa no tiene que ver con la consciencia sino con el control. Este sentimiento de culpa nos mantiene atadas a nuestras madres, nos debilita y hace que ignoremos nuestro poder. Tenemos que darnos cuenta de que no hay ningún motivo real para sentirnos culpables. El rol de cuidadora emocional nunca ha sido un rol genuinamente nuestro, simplemente forma parte de nuestro legado de opresión. Si lo miramos así, dejaremos de consentir que la culpa nos controle.

Abstenernos del cuidado emocional y dejar que la gente aprenda sus propias lecciones es una forma de respetarnos a nosotras mismas y de respetar a los demás.
Contrariamente a lo que nos han enseñado, no tenemos que sanar a toda nuestra familia. Sólo tenemos que sanarnos a nosotras mismas. En vez de sentirte culpable por no ser capaz de sanar a tu madre ni a los otros miembros de tu familia, date el permiso de ser inocente. Si lo haces, recuperas tu construcción personal y el poder que te quitó la herida materna. Y en consecuencia, devuelves a tus familiares el poder de seguir su propio camino. Se trata de un gran cambio energético que se da al apropiarnos de nuestro valor y se ha demostrado que podemos conservar nuestro poder a pesar de los llamamientos a entregarlo a los demás.

El precio de transformarnos en auténticas nunca es tan alto como el precio de permanecer en un “yo” falso.
Es posible que nuestras madres (y nuestras familias) nos den la espalda cuando nos convirtamos en más auténticas. Podemos sentir hostilidad, rechazo, rabia, y una denigración total. Y puede resultar asombrosa la rapidez con la que nos pueden rechazar o abandonar cuando dejamos de sobre-funcionar y expresamos nuestro auténtico ser. La madre cumple la función de “proveedora de la iniciación” lo que lanza a la hija a vivir su propia vida, pero este rol es solo posible en la medida que la madre haya experimentado o vivido su propia iniciación. Pero los procesos sanos de separación entre madres e hijas están muy boicoteados en la cultura patriarcal.

El problema es que muchas mujeres se pasan la vida entera esperando que su madre las empuje a vivir sus propias vidas, cuando sus madres son simplemente incapaces de hacerlo.
Es muy habitual ver cómo se pospone el duelo de la herida materna en mujeres que constantemente regresan al pozo negro de sus madres, buscando un permiso y un amor que ellas simplemente no tienen la capacidad de dar. En vez de completar este duelo, muchas mujeres tienden a culparse, y esto las bloquea. Tenemos que lamentar que nuestras madres no puedan ofrecernos una iniciación que ellas nunca recibieron y embarcarnos conscientemente en nuestra propia iniciación.

Parte de este proceso es aceptar este profundo dolor existencial, para poder iniciarnos en la libertad y la creatividad de nuestras propias vidas. Y al final, este dolor da paso a una compasión genuina y a la gratitud hacia nuestras madres y a las madres de nuestras madres. Es importante ver que, al rechazar las creencias patriarcales que dicen que para ser aceptadas deberíamos permanecer pequeñas, no estamos rechazando a nuestras madres.

Crear un espacio seguro para el anhelo de la madre

Aunque seamos mujeres adultas, añoramos a nuestra madre. Puede ser desgarrador sentir este anhelo y saber que nuestra propia madre no puede satisfacerlo, aunque hizo lo que pudo. Es importante enfrentarse a este hecho y llorarlo. Tu anhelo es sagrado y debe ser honrado. Dejar un espacio para el duelo es una parte importante de ser una buena madre para ti misma. Si no hacemos un duelo sincero de nuestra necesidad insatisfecha de cuidado maternal, inconscientemente interferirá en nuestras relaciones, causando dolor y conflicto.

No se trata de un trabajo de superación personal cualquiera. Sanar la herida de la madre es esencial y fundamental; es un trabajo en profundidad que te transforma interiormente y te libera, como mujer, de cadenas centenarias heredadas de tu linaje materno. Tenemos que desintoxicarnos de los hilos patriarcales en nuestro linaje materno para avanzar en nuestro empoderamiento.

Estamos siendo llamadas a encontrar en lo más profundo de nosotras aquello que no se nos dio. Al reclamar nuestra propia iniciación mediante la sanación de la herida materna, juntas, al unísono, encarnamos cada vez más a la diosa que está dando a luz a un nuevo mundo.


Bethany Webster es una escritora, entrenadora transformacional, conferencista internacional y lo que se podría llamar una comadrona del corazón. Su trabajo se centra en ayudar a las mujeres a sanar la herida madre para que puedan reclamar plenamente su brillo, su poder de poseer y vivir como su auténtico yo. Visita womboflight.com para explorar aún más su trabajo o leer el artículo original aquí.

http://consejosdelconejo.com/

El miedo y la ansiedad: Obesidad Descodificada – por Lucas Saa – en Holístic

Especial para quienes se hacen adictos a las DIETAS…(para adelgazar)

Solo con ésta perla me quedo para que podamos dimensionar

lo importante que es superar los MIEDOS:

“…Y… ¿Para qué sirve conocer esto? Si un limón imaginario provoca cambios biológicos en tu cuerpo, ¡imagina los cambios que puede provocar un miedo imaginario!!…”

Abrazo de Luz !!! Thom

………………………………………….

obesidad-1

Si bien no es buena idea generalizar al momento de hablar de un desequilibrio fisiológico tal como la obesidad, aquí te propongo una serie de conocimientos para que los compares de acuerdo a la vivencia, sentimientos, sensaciones y emociones que encuadran esta condición en tu vida.

A la consulta holística llegan muchas personas con este “problema”, la obesidad, el exceso de peso, y aunque pocos se atreven a contar sus verdades, incluso a enfrentarse, o como me gusta decir, a “volverse conscientes de sus inconsciencias biológicas”, el panorama se torna claro y alentador una vez cruzada la barrera del miedo.

Lo primero que debo entender, es que la obesidad no es algo malvado, no es mi enemigo, no es una maldición o algo negativo sobre lo que deba sentirme culpable o víctima. Nuestro cuerpo genera situaciones de protección todo el tiempo, y en este caso, el exceso de peso ha sido una defensa natural que mi cuerpo desarrolló como respuesta a un problema, a un drama que he vivido (o estoy viviendo) y del cual yo no he podido librarme con mi mundo mental, es decir, viví una situación estresante, de la cual no pude defenderme con mi intelecto, en cambio, me defendí o adapté con mi cuerpo, claro que de una manera inconsciente para mi psiquis. Por lo tanto, el primer término hacia la curación es ser plenamente consciente de que la obesidad es algo (ni bueno ni malo) que sucedió para protegerme.

Mi cuerpo no es mi enemigo. Si manifestó algo, en este caso el exceso de peso, fue como solución de algo forzosamente peor. En su momento fue bueno y estuvo acorde a las necesidades. El problema es que ya no lo es, ya no me sirve, ya no me parece bueno. Fue una solución a corto plazo que, al quedar en el inconsciente (o la conciencia biológica), quedo “pegada” a mi ser. Imagina una creencia tuya, alguna de la infancia, que te hacía sentir bien y reconfortado, y que al crecer te diste cuenta que era una “bobería de niños” y ya no la utilizaste nunca más. (Por ejemplo la creencia en Santa, Papá Noel o el Viejo Pascuero). Tu cuerpo no tiene conciencia de tiempo y espacio, solo existe en el ahora, por lo tanto no comprende que creciste, que tu mente maduró, que las cosas de antes caducan, que hay cosas que en algún momento fueron necesarias pero ya no más.

obesidad-2-1

Si bien, este concepto aplica para todos los síntomas, todas las enfermedades, se ve multiplicado y exagerado a la hora de la obesidad, y voy a contarte por qué.

Quiero que veas, a partir de ahora, a la grasa corporal como una defensa física. La función orgánica de la grasa es la de servir de barrera contra alguna agresión exterior que puedas sufrir, una barrera que protege a órganos y células más vulnerables, que no tienen como defenderse de estas agresiones. Es decir, un chaleco anti-balas natural, que tu cuerpo crea para resistir golpes, agresiones de todo tipo, que vengan del exterior. En su utilización arcaica, es decir, animal, la grasa sirve para protegernos del clima (frío-calor), y también como reserva de energía (como los osos, que engordan para pasar el invierno). Siempre es más común que las mujeres tengan una mayor acumulación de grasa, ya que ellas llevan impresa en sus genes la función de nutrir a sus hijos.

Y ¿Por qué te cuento todo esto? Porque este es el lenguaje que tu cuerpo habla, el de la biología, y el cuerpo intenta aproximarse a la mente o el pensamiento, aunque solo comprende el lenguaje de lo biológico. Entonces, si te sientes indefenso, solo, desprotegido, etc., la solución que él puede brindarte (o brindarse) es la de generar grasa para protegerse. Vamos a hablar de esto en detalle, para que puedas compararlo con tus referencias de vida.

En el cuerpo tenemos un botón de pánico, que se activa y todo se torna en función de alerta, pero hay que comprender también que luego de activarse a nivel visceral, se activa a nivel psíquico, mental; claro que entre uno y otro solo hay cuestión de millonésimas de segundo. Para comprender mejor esto, piensa en las sensaciones y las emociones. ¿Qué tienes primero, la sensación de hambre en el estómago o el pensamiento de que tienes hambre? Seguramente tu respuesta es que primero está la sensación, tal como sucede con la sed, y con todas las necesidades que tenemos.

higado-1

El hígado es el responsable de la producción de proteínas, en base a los alimentos que consumimos; muchas de estas proteínas se transforman en grasa, en glucosa.

Los alimentos procesados por el estómago y enviados al hígado producen la glucosa, que es la energía de nuestras células; la glucosa es recogida por la insulina, quien la transporta a la sangre, para ser distribuida por las células. Si fabricamos una mayor cantidad de glucosa, también es necesaria una mayor cantidad de insulina para transportarla. Cuando existe este exceso de insulina y glucosa, el cuerpo convierte la glucosa en grasa, almacenando energía.

Regresemos ahora al botón de pánico del cuerpo: la glándula tiroides. Al sentirse el cuerpo en peligro, la tiroides envía una hormona que perciben las glándulas suprarrenales, quienes generan una cantidad de adrenalina que es volcada a la sangre. La función de la adrenalina es preparar al organismo para la defensa, huida o ataque: Incrementa la frecuencia cardíaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata los conductos de aire, etc., y esto consume una gran cantidad de glucosa, recuerda que habíamos dicho que ésta es el combustible de nuestras células. Entonces decimos que el miedo, como emoción, es lo que la mente percibe que el cuerpo siente. Sentimos miedo y enseguida estamos en alerta, listos para defendernos, atacar o huir. Si yo siento mucho miedo, obligo a mi cuerpo a generar mucha más glucosa, para servir de combustible a la adrenalina. Pero ¿Qué pasa si el miedo es imaginario?

Haz la siguiente prueba: visualiza, imagina o siente, que estas cortando un limón en rodajas. Mientras lo cortas, ves como el líquido del limón sale y salta por todos lados. Ahora visualiza, imagina o siente, que te colocas en la boca una de estas rodajas de limón y la muerdes fuerte, y que el líquido del limón llena tu boca, tu lengua… por todas partes…

limon-1

Seguramente tuviste sensaciones al hacer esta visualización, pudo haber sido que se activó tu saliva, o sentiste asco, o ácido en la boca, etc. Esta es la manera más simple de demostrar que “nuestra mente no distingue entre real e imaginario”.

piramide-450x253-1

A fines de aprendizaje, dividamos al ser en tres partes, para comprenderlo mejor: la P es el pensamiento, luego está lo Arcaico-Inconsciente y finalmente el cuerpo, las células.

La P (el pensamiento) está conectado a los 5 sentidos: vista, gusto, olfato, audición, tacto; mientras que el Arcaico-Inconsciente solo esta conectado a lo que el Pensamiento le dice, no tiene conexión con los 5 sentidos. El cuerpo, las células, reaccionan a lo que el Arcaico-Inconsciente le piden que haga. Por Ejemplo, el limón imaginario: El pensamiento imagina que hay una rodaja de limón en la boca, por lo que el Arcaico-Inconsciente cree que el limón está ahí (recordemos que no tiene acceso a los 5 sentidos, por lo que debe creer lo que el pensamiento le dice), entonces, el Arcaico-Inconsciente, que contiene todos nuestros programas, creencias, valores, referencias sobre como vivir, como reaccionar ante cada cosa que se presente en la vida, abre el programa de qué hacer cuando hay una rodaja de limón en la boca y le envía las instrucciones al cuerpo, a las células (emitir saliva, el asco, el sentir ácido, etc.), lo cual el cuerpo, que no posee una “voluntad” propia, sino que hace lo que se le indica, lleva a cabo.

Y… ¿Para qué sirve conocer esto? Si un limón imaginario provoca cambios biológicos en tu cuerpo, ¡imagina los cambios que puede provocar un miedo imaginario!

La Ansiedad, esa enemiga de todos. Si tengo ansiedad, significa que tengo la expectativa de que algo sea de una manera como yo lo espero, unido a la incertidumbre de no saber si se va a cumplir o no… entonces imagino historias y escenarios donde voy a hacer esto o aquello, donde va a suceder esto o aquello… casi siempre con finales feos, tengo miedo por lo que va a pasar (y lamentablemente ninguno de nosotros sabe que pasará en el futuro) por lo que todo esto es una ilusión, es mi imaginación; imagino que hago o me suceden cosas, ¡y es lo mismo que un limón imaginario! El Pensamiento le envía una imaginación, igual a la del limón, al Arcaico-Inconsciente y este cree que está sucediendo, ¡están sucediendo todas esas cosas terribles que pienso, que imagino! por lo que necesita de mucha energía para fabricar glucosa, entonces se genera la necesidad de alimento, de la materia prima para fabricarla, y es así que terminamos comiendo vorazmente, para luego darnos cuenta que no era necesaria tanta comida, lo que deviene en enojo, culpa y toda una ensalada de sentimientos y emociones. Pero la comida se transformó en glucosa, mucha comida en mucha glucosa, y este exceso de glucosa generó un exceso de insulina, y como toda esta glucosa e insulina no son necesarias, pasan a almacenarse, para cuando haga falta… pero ante el próximo ataque de miedo, ante la nueva llegada de ansiedad, no hay tiempo para tomar lo almacenado, ¡hay que generar glucosa ya!… y otra vez el círculo de la comida…

Engordamos a causa del miedo, entre otras cosas, a causa de generar enormes cantidades de energía que no son necesarias y quedan almacenadas. Este es el mecanismo, uno de ellos al menos, lo que te toca descubrir es ¿Cuáles son mis limones imaginarios?

limonimg

En el próximo artículo te contaré el mecanismo entre la soledad y la obesidad.

Que logres integrarlo y estés bien!

Lucas

http://revolucion-espiritual.com/

El miedo a la desaprobación o al conflicto (La imposibilidad de decir NO) De Laura Foletto

Una tendencia se fue haciendo clara con mis pacientes la semana anterior: muchos habían tenido problemas para hacer oír su voz.  Para una fue articular su originalidad en un grupo homogéneo, para otro fue manifestar su deseo de estar solo un par de días en un noviazgo, para otra fue manifestar sus necesidades emocionales ante su familia y así con la mayoría.

Ninguno sentía que expresarse “estaba bien”.  Se debían a los otros, estaban pendientes de las reacciones para calibrar cuánta libertad tenían para ser ellos mismos.  Y si había una respuesta negativa, enseguida se sentían culpables; una de ellas llegaba a percibir que los traicionaba, se angustiaba e inmediatamente quería compensar lo malo que había hecho.

Esta actitud es muy común, todos la tenemos de una forma u otra, más o menos fuerte, porque es el resabio de una conducta infantil, la de estar atados al cuidado y reconocimiento de los padres para todo.  Un niño no puede tener independencia, ya que está en manos de sus progenitores absolutamente.  Con el tiempo, puede ir aprendiendo a tener su propio criterio y a hacerse responsable de sus acciones pero, si sus padres son manipuladores o dependientes ellos mismos, mantendrán la necesidad de aprobación como una forma de control, de maneras sutiles o contundentes.

Esta matriz es llevada luego a las relaciones con los demás y se activa ante cada muestra de desaprobación o conflicto de intereses entre las necesidades de uno y otro.  Así, para algunos el ser ellos mismos, manifestar su individualidad y decir NO a ciertas cosas puede ser realmente un drama cotidiano porque repiten el conflicto original inconscientemente y se comportan como niños en lugar de como adultos con derechos.

nino-interior

Es fundamental reconocer este comportamiento y elaborarlo desde la perspectiva del Niño Interior y de su gradual  independencia de los demás.  En la práctica, esto no es fácil al principio porque significa hacer frente a las intensas emociones de culpa, temor, rechazo y traición que se disparan.  Como siempre, la labor debe comenzar en nuestro interior. La mayoría quiere hacer cambios en el exterior inmediatamente, cuando todavía no tienen un mínimo de sustento interior, y terminan abrumados por las resistencias que reciben.

Esto implica hablar y sanar al Niño, comprender la importancia de ser nosotros mismos, valorar nuestra originalidad y diseño, tener un diálogo interno enriquecedor (con palabras de reconocimiento y aprobación, en lugar de los habituales retos y castigos con que nos maltratamos).  Cuando estemos lo suficientemente fuertes y convencidos, podremos ir haciendo pequeños intentos en el exterior, desapegándonos de los resultados que obtengamos.

Una paciente me decía que, cuando quería hablar algo muy personal y significativo que ocultaba por miedo al rechazo, se sentía vulnerable y casi con ataques de ansiedad.  Le recordé la importancia de la respiración diafragmática, de sentir sus pies sobre el suelo, de percibir su cuerpo como un todo que la define y sustenta y un truco infalible: decirse “¿Y qué?”.  Se rió mucho porque unas cuantas veces le contesté eso cuando ponía reparos a distintas soluciones que podía implementar.  “¿Y qué?, ¿cuál es el problema?, ¿qué te podría pasar peor que lo que ya te sucede?, ¿por qué no lo aguantas hasta que se solucione?”.

En Argentina, decimos “bancátela”.  Para terminar con los abusos, los miedos, las ansiedades, los rechazos, lo que sea, hay que bancar las emociones y pensamientos iniciales, las reacciones básicas, hasta fortalecer las nuevas actitudes con paciencia, constancia y aprecio por uno mismo.  La clave es el trabajo interno porque esa energía que desprendemos cuando comenzamos a amarnos y respetarnos trasciende nuestra aura y es percibido por los demás.  Con algunos ajustes en el exterior, poco a poco se incorpora y resulta en un nuevo tipo de relación con todo.  Acostumbramos decir “bien vale la pena”.  Te diría “bien vale el amor” que pongas en ser tú mismo y brindar el regalo que eres al mundo.

http://abrazarlavida.com.ar/

Científico Ruso consigue fotografiar el alma saliendo del cuerpo

captura-de-pantalla-2016-11-22-a-las-15-51-23
El momento en que el espíritu abandona el cuerpo es la desencarnación astral y fue capturada por el científico ruso Konstantin Korotkov, que capturó la imagen de una persona en el momento de su muerte con una cámara bioelectrográfica.
La imagen fue tomada por el método de visualización de descarga de gas, una técnica avanzada de fotografía, Kirlian muestra en azul la fuerza vital que sale del cuerpo poco a poco.
alma sale del cuerpo
Según Korotkov, el ombligo y la cabeza son las partes que primero pierden la energía vital (que sería el alma) y la ingle y el corazón son las últimas áreas en las que el espíritu abandona antes de irse.
En otros casos, Korotkov ha señalado que “el alma” de las personas que sufren una muerte violenta e inesperada generalmente manifiesta un estado de confusión en su configuración de energía y vuelve al cuerpo en los días posteriores a la muerte. (Quízás le interese este otro estudio sobre el alma)
La técnica desarrollada por Korotkov que es director del Instituto de Investigación de la Cultura de Física de San Petersburgo, es recomendada como tecnología médica por el Ministerio de Salud de Rusia y es utilizado por más de 300 médicos en el mundo para el estrés y monitorear el progreso de los pacientes tratados por enfermedades como el cáncer. Korotkov dice que su técnica de captura de imágenes de energía podría utilizarse para ver todo tipo de desequilibrios biofísicos y diagnosticarlos en tiempo real, y también para ver si una persona tiene poderes psíquicos o si se trata de un fraude.
En esta técnica, que mide en tiempo real la radiación estimulada es amplificada por el campo electromagnético es una versión más avanzada desarrollada para medir el aura, dijo.
Las observaciones de Korotkov confirmaron que la “luz estimulada electro­fotónica alrededor de las puntas de los dedos del ser humano contiene declaraciones coherentes y globales de una persona, tanto física como psicológicamente.
el alama sale del cuerpo
“En esta entrevista en vídeo (ver más abajo) Korotkov habla del efecto en el campo de la bioenergía con los alimentos, el agua e incluso los cosméticos. Y hace hincapié en la bebida y los alimentos orgánicos, en particular señalando que el aura de las personas sufre efectos negativos por la tecnología distribuida en esta sociedad.
Korotkov también habla de sus mediciones de influencias en personas supuestamente cargadas de poder y de la influencia en los campos bioenergéticos de los demás. ”El campo de la bioenergía de una persona cambia cuando alguien dirige su atención, incluso si se percibe conscientemente. También en un lugar en particular son alteradas, por ejemplo, cuando hay una concentración de personas“.
También advierte sobre el uso del teléfonos móviles y su radiación negativa porque puede ser cancerígena, hay varios estudios que pueden confirmar lo.
Korotkov es optimista de que este nuevo campo científico, que es un pionero de la difusión, especialmente en Rusia, donde algunas escuelas estaban enseñando a los niños a reconocer y utilizar la energía como un hecho cuantificable metafísico.
Harry, el autor de “The Invisible Universe of Harry Oldfield” muestra a través de diversas tecnologías que es capaz de revelar aspectos de este universo sin precedentes.
Tres décadas de investigación en esta área y la aplicación práctica permitió a Harry presentar algunas evidencias muy convincentes de que hay mucho más de lo que podemos experimentar en el universo.

“El universo es inmaterial, mental y espiritual”

img_pduran_20161027-220504_imagenes_lv_colaboradores_pduran_jordi_pigem_filosof_p3-kdwf-vwdmarjn7xm33y1t-992x558lavanguardia-web

Inteligencia vital

Qué inspiradora y estimulante me resulta esta charla con Jordi Pigem: reencanta la realidad al entrelazarla con mi conciencia, mi corazón. Al acabar evoco una de mis frases favoritas de Dalí: “La naturaleza es sobrenatural”. Pigem es filósofo posmaterialista porque elige una mirada más allá del cómputo materialista, de la ciencia mecanicista y del racionalismo desnudo, y la construye justo donde todos esos reduccionismos se encogen de hombros. En su libro Inteligencia vital (Kairós), subtitulado Una visión postmaterialista de la vida y la conciencia, lo explica con gracia y ligereza. Te dice: “Tú eres único, pero no separado: participas, cocreas”. Eres (con) el universo.

…………………………………………

Qué le hizo filósofo? 

Una ventana.

¿Una ventana?

De niño me asomaba, miraba el cielo y me preguntaba: “¿Para qué estoy aquí?”. Me gustaba la ciencia… hasta que supe que mis preguntas eran para la filosofía.

Y se dedicó.

Sí, aunque empecé siendo periodista ecologista en la revista Integral: creía que la información mejoraría el mundo.

¿Y no?

Tenemos más información que nunca… ¡y destruimos como nunca! Tenemos ciencia sin conciencia. Y me doctoré en Ciencia Holística en el Schumacher College, Inglaterra.

¿Qué enseña esa disciplina?

Que los últimos hallazgos de la ciencia indican que el paradigma materialista se agota.

¿Qué es el paradigma materialista?

Desde Galileo y Descartes, la ciencia sostiene que sólo existe lo mensurable. Y hemos antepuesto lo material a lo inmaterial: el dinero al alma. ¡Pero resulta que lo más importante es lo que no puede medirse ni pesarse!

¿A qué se refiere?

A la bondad, la belleza, la amistad, el amor, la justicia…, ¡y al mismísimo universo!

¿El universo no puede medirse?

La ciencia sólo puede conocer el 4% del universo: el 96% es materia y energía oscura, ¡indetectable! La ciencia llega a un cul-de-sac.

¿Conclusión?

El paradigma materialista y mecanicista se agota en el macrocosmos –es relativista– y en el microcosmos –es cuántico–, así que toca otro paradigma: el posmaterialista.

¿En qué consiste?

Lee el final de este artículo en la prestigiosa revista Nature: “El universo es inmaterial, mental y espiritual”.

¡Ostras! ¿Quién dice esto tan gordo?

Richard Conn Henry, físico y astrónomo de la Universidad Johns Hopkins, y concluye así: “¡Vive y disfruta!”.

¡Un científico! ¿Posmaterialista?

Claro, el universo no lo forman cosas, sino relaciones: es un océano de relaciones, vibrátil, esporádicamente manifestado en cosas, en átomos, ¡como en el océano las olas!

Muy bonito.

Y real. Ahora mismo, mientras hablamos, están obrándose prodigios en ti y en mí.

¿Qué pasa?

Todas tus células, ¡decenas de billones de células!, cada una única y distinta, se intercambian moléculas del modo idóneo, preciso, exacto: por eso vives y sigues sano.

Benditas sean.

Lo hacen con más eficacia, productividad y sostenibilidad que cualquier fábrica.

¿Cómo lo explica el posmaterialismo?

¡Inteligencia vital! Así la llamo. Porque la inteligencia es connatural a la vida. La vida es inteligente, o no es vida.

¿Una ameba es inteligente?

¡Sí! Una bacteria, una célula, una planta, todo animal: ¡inteligencia! Una planta aprende, memoriza, tiene percepción e intención. Como toda forma de vida. No hay vida sin inteligencia, ni inteligencia sin vida.

Sí, hay inteligencia artificial.

Si no siente, no hay vida: no hay inteligencia. Altísima capacidad de cálculo, sí. Dice Magnus Carlsen, campeón mundial de ajedrez: “Yo veo la jugada, la siento”. No dice “pienso”, dice “siento”: ¡inteligencia vital!

Defina inteligencia.

Capacidad de responder creativamente y de manera óptima al entorno. La araña teje telas cinco veces más resistentes que el acero en relación con su peso… ¡Inteligencia vital!

“La naturaleza es sabia”, decimos.

“La naturaleza se esmera en crear las formas más bellas y maravillosas”, dice Darwin en El origen de las especies. ¡Inteligencia vital!

¿Y qué hay de nuestra humana inteligencia, de nuestro cerebro?

Eres cocreador de realidad, participas del universo, tu conciencia crea. Así lo avanzó el gran físico Schrödinger: “La base de la realidad no es la materia, es la conciencia”.

Voy de sorpresa en sorpresa.

“Lo no observado no existe”, predicó el físico Bohr. ¡Eres cocreador de la realidad! El posmaterialismo se abre a lo inmaterial: valores, intenciones, conciencia, lo que la ciencia no contempla.

¡Pero la ciencia nos ha dado muchísimo!

Muchísimo…, pero al tirar el agua sucia de la bañera (la superstición, el dogma) tiró también al viviente bebé que había dentro.

Rescáteme al bebé.

¡El corazón! Tu corazón tiene sus neuronas, ¿lo sabías? Y está enviando más información a tu cerebro que al revés.

¡No sabía eso tampoco!

Fíjate: cuándo dices “yo”.., ¿dónde te apuntas con el dedo? ¿A la cabeza, al cerebro?

Me apunto al pecho, al corazón.

¡Sí, porque ahí estás tú! El sánscrito tiene una sola palabra ( cit) para mente y corazón. Y decimos que el corazón “se me hiela”, “se me parte”, “se me abre”, “lo tengo en un puño”…, o “eres de buen corazón”.

¿Puede responder ya a la primera pregunta de su vida: “¿para qué estoy aquí?”?

Sí, creo que ya puedo: ¡para descubrirme! El propósito de la vida es descubrirte a ti mismo en plenitud.

http://www.lavanguardia.com/rsc/images/lv-logo.svg?v=36497

 

” Alquimia o Química “Diferencia entre Química y Alquimia en las Relaciones…

Digno de destacar en mi opinión el párrafo donde dice:

La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.

La Alquimia integra el principio Femenino y Masculino…
Por eso se transforma en una relación de individuos libres
y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta
a los caprichos del ego.

Abrazo de Luz !!! Thom 

……………………………………………………

14606528_1227896850600172_9221169908333420491_n

Diferencia entre Química y Alquimia en las Relaciones…

Las personas que buscan “Química” son científicos del amor,
es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción…

Las personas que encuentran la “Alquimia” son artistas del amor,
crean constantemente nuevas formas de amar…

– Los Químicos aman por necesidad.
– Los Alquimistas por elección.

– La Química muere con el tiempo,
– La Alquimia nace a través del tiempo…

– La Química ama el envase.
– La Alquimia disfruta del contenido.

– La Química sucede.
– La Alquimia se construye.

– Todos buscan Química… Solo algunos encuentran la Alquimia..

– La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.
– La Alquimia integra el principio Femenino y Masculino…
Por eso se transforma en una relación de individuos libres
y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta
a los caprichos del ego.

Ya tu Sabes :

– La Alquimia reúne.. Lo que la Química separa…

– La Alquimia es el matrimonio real…
– La Química el divorcio que vemos todos los días
en la mayoría de las parejas…

“Comencemos a construir relaciones conscientes,
pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo,
mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro”..

” QUE TODAS NUESTRAS RELACIONES SANEN ”

Linda Tarde.. Bonito Fin de Semana y Salud Mental…..

LA ENFERMEDAD DE ESTAR OCUPADO -Por AL GLUTEN, BUENA CARA

Si cabe algún comentario, reproduzco simplemente un párrafo que creo, resume mi sentir:

“No pregunto cuantas cosas tienes por hacer, no pregunto cuantos correos tienes pendientes de leer. Quiero saber cómo estás en este preciso momento. Cuéntame. Dime que tu corazón está contento, dime que tu corazón está dolorido, que está triste y que necesita contacto humano. Examina tu propio corazón, explora tu alma y después cuéntame algo sobre ambos.”

Abrazo de Luz !!! Thom

…………………………………………..

zlsw0sxxthsrkxriicdt_dsc_0345

Hace unos días me encontré con una buena amiga. Me detuve para preguntarle qué tal le iba y saber cómo estaba su familia. Puso los ojos en blanco, miró hacia arriba y en voz baja suspiró: “Estoy muy ocupada… muy ocupada… demasiadas cosas ahora mismo.”

Poco después, le pregunté a otro amigo y le pregunté qué tal estaba. De nuevo, con el mismo tono, la misma respuesta: “Estoy muy ocupado, tengo mucho que hacer.”

Se le notaba cansado, incluso exhausto.

Y no sólo nos pasa a los adultos. Cuando nos mudamos hace diez años, estábamos emocionados por cambiarnos a una ciudad con buenos colegios. Encontramos un buen vecindario con mucha diversidad de gente y muchas familias. Todo estaba bien.

Después de instalarnos, visitamos a uno de nuestros amables vecinos y les preguntamos si nuestras hijas podrían conocerse y jugar juntas. La madre, una persona realmente encantadora, cogió su teléfono y empezó a mirar la agenda. Pasó un rato deslizando la pantalla y al final dijo: “Tiene un hueco de 45 minutos en las próximas dos semanas. El resto del tiempo tiene gimnasia, piano y clases de canto. Está muy ocupada.”

Los hábitos destructivos empiezan pronto, muy pronto.

¿Cómo hemos terminado viviendo así? ¿Por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? ¿Por qué se lo hacemos a nuestros hijos? ¿Cuándo se nos olvidó que somos “seres” humanos y no “haceres” humanos?

¿Qué pasó con el mundo en el que los niños se ensuciaban con barro, lo ponían todo perdido y a veces se aburrían? ¿Tenemos que quererlos tanto como para sobrecargarlos de tareas y hacerles sentir tan estresados como nosotros?

¿Qué pasó con el mundo en el que podíamos sentarnos con la gente que más queremos y tener largas conversaciones sobre nosotros mismos, sin prisa por terminar?

¿Cómo hemos creado un mundo en el que tenemos más y más cosas que hacer con menos tiempo libre (en general), menos tiempo para reflexionar, menos tiempo para simplemente… ser?

Sócrates dijo: “Una vida sin examen, no merece ser vivida.”

¿CÓMO SE SUPONE QUE PODEMOS VIVIR, REFLEXIONAR, SER O CONVERTIRNOS EN HUMANOS COMPLETOS SI ESTAMOS CONSTANTEMENTE OCUPADOS?

Esta enfermedad de estar “ocupado” es intrínsecamente destructiva para nuestra salud y bienestar. Debilita la capacidad de concentrarnos completamente en quienes más queremos y nos separa de convertirnos en el tipo de sociedad que tan desesperadamente clamamos.

Desde los años 50 hemos tenido tantas innovaciones tecnológicas que nos prometimos hacer nuestras vidas más fáciles, más rápidas, más sencillas. Aun así, hoy no tenemos más tiempo disponible que hace algunas décadas.

Para algunos de nosotros, “los privilegiados”, las líneas entre el trabajo y la vida personal desaparecen. Siempre estamos con algún aparato. Todo el tiempo.

Tener un smartphone o un ordenador portátil significa que deja de existir la división entre la oficina y nuestra casa. Cuando los niños se van a la cama, nosotros nos conectamos.

Una de mis rutinas diarias es revisar una avalancha de correos. Me suelo referir a esto como “mi yihad contra el correo”. Estoy constantemente enterrado bajo cientos y cientos de correos, y no tengo ni la más remota idea de cómo detenerlo. He intentado diferentes técnicas: respondiendo sólo por las mañanas, no respondiendo los fines de semana, diciéndole a la gente que nos comuniquemos cara a cara… Pero siguen llegando, en cantidades ingentes: correos personales, correos del trabajo, incluso híbridos. Y la gente espera una respuesta a esos correos. Ahora, resulta que quien está demasiado ocupado soy yo.

La realidad es muy diferente para otros. Para algunos, tener dos trabajos en sectores mal pagados es la única forma de mantener una familia a flote. El veinte por ciento de los niños de EE.UU. viven en la pobreza y muchos de sus padres trabajan por salarios mínimos para poner un techo sobre sus cabezas y algo de comida en la mesa. También están muy ocupados.

Los viejos modelos (incluyendo el del núcleo familiar sólo con un padre trabajando, si es que tal cosa alguna vez existió) ha pasado de largo para muchos de nosotros. Sabemos que existe una mayoría de familias en las que la unidad familiar está separada o con ambos padres trabajando. Y no funciona.

No tiene que ser así.

En muchas culturas musulmanas, cuando quieres preguntarle a alguien qué tal le va, dices: en árabe, ¿Kayf haal-ik? o, en persa, ¿Haal-e shomaa chetoreh? ¿Cómo está tu haal?

¿Qué es ese haal por el que preguntas? Es una palabra para preguntar por el estado transitorio del corazón de uno. En realidad preguntamos “¿Cómo está tu corazón en este momento exacto, en este mismo suspiro? Cuando nosotros preguntamos “¿Qué tal estás?”, esto es exactamente lo que queremos saber de la otra persona.

No pregunto cuantas cosas tienes por hacer, no pregunto cuantos correos tienes pendientes de leer. Quiero saber cómo estás en este preciso momento. Cuéntame. Dime que tu corazón está contento, dime que tu corazón está dolorido, que está triste y que necesita contacto humano. Examina tu propio corazón, explora tu alma y después cuéntame algo sobre ambos.

Dime que recuerdas que sigues siendo un ser humano, no sólo un “hacer” humano. Dime que eres algo más que una máquina completando tareas. Ten esa charla, ese contacto. Ten una conversación sanadora, aquí y ahora.

Pon tu mano en mi hombro, mírame a los ojos y conecta conmigo por un segundo. Cuéntame algo sobre tu corazón y despierta al mío. Ayúdame a recordar que yo también soy un ser humano pleno que necesita contacto con otros humanos.

Enseño en una universidad en la que hay muchos estudiantes orgullosos de si mismos con el estilo de vida “estudiar mucho, desfasar mucho”. Esto probablemente podría ser un reflejo de buena parte de nuestro estilo de vida.

No tengo soluciones mágicas. Lo único que sé es que estamos perdiendo la capacidad de vivir una vida plena.

Necesitamos una relación diferente con el trabajo y la tecnología. Sabemos lo que queremos: una vida con significado, sentido de humanidad y una existencia justa. No es sólo tener cosas. Queremos ser completamente humanos.

W. B. Yeats escribió una vez:
“Se necesita más coraje para escudriñar los rincones oscuros de tu propia alma que para luchar en un campo de batalla.”

¿CÓMO SE SUPONE QUE VAMOS A EXAMINAR LOS RINCONES OSCUROS DE NUESTRA ALMA SI NO TENEMOS TIEMPO? ¿CÓMO PODREMOS VIVIR UNA VIDA SUJETA A EXAMEN?

Siempre soy prisionero de la esperanza, pero me pregunto si estamos dispuestos a reflexionar sobre cómo hacerlo y sobre cómo vivir de otra manera. De alguna forma, necesitamos un modelo diferente de reorganización individual, social, familiar y humanitario.

Quiero que mis hijos se ensucien, que lo ensucien todo y que incluso se aburran. Quiero que tengamos un tipo de existencia en el que podamos detenernos por un momento, mirar a otras personas a los ojos, tocarnos y preguntarnos mutuamente ¿cómo está tu corazón?. Me estoy tomando tiempo para reflexionar sobre mi propia existencia; estoy lo suficientemente en contacto con mi propio corazón y alma para saber cómo me siento y para saber cómo expresarlo.

¿Cómo está tu corazón hoy?

Déjame insistir en un tipo de conexión humano-a-humano en la que cuando uno de nosotros responda “Estoy muy ocupado”, podamos responder “Lo sé. Todos lo estamos. Pero quiero saber cómo está tu corazón.”

Artículo original por Omid Safi
Traducción por Al gluten, buena cara