¿Por qué los físicos están diciendo la conciencia es un estado de la materia, como un sólido, un líquido o un gas?

Vamos hacia ese lento pero sostenido despertar donde Ciencia y Espíritu…o llamemosle Conciencia? se miran aún recelosos pero asoman indicios de conciliación, re-unión que en realidad nunca existió esa separación que los seres humanos gustan de hacer cuando separan, encasillan y así, pierden rumbos que están marcados desde siempre (para los que creen que es así) Necesitamos que todos creamos en que la unión entre ciencia, de la rama que sea, y el alma, espíritu, conciencia o como gusten de denominarla, no es necesaria partiendo de la base de que nunca estuvieron separadas y que el “pegamento” que las une, siempre estuvo presente porque sin el, no existiríamos y se llama AMOR. Si, eso solo quería expresar y comparto el siguiente artículo que me da esperanzas en que ese mundo en que se manifiestan los ingredientes “básicos” para una existencia más perfecta, vienen en camino y son: AMOR, PAZ, ARMONÍA Y ABUNDANCIA DE TODO BIEN para todos por igual. 

Mi intento de traducción, es eso y ruego paciencia al ser un tema científico algo complicado.

Abrazo de Luz !!! Thom

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Para leer el original:

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Una nueva forma de pensar acerca de la conciencia está barriendo a través de la ciencia como la pólvora. Ahora los físicos la están utilizando para formular el problema de la conciencia en términos matemáticos concretos por primera vez

Hay una revolución en marcha en la física teórica. Durante el tiempo que ha existido la disciplina, los físicos han sido reacios a hablar de la conciencia, teniendo en cuenta que un tema de curanderos y charlatanes. En efecto, la mera mención de la palabra “c” podría arruinar las carreras.

Eso finalmente a empezando a cambiar gracias a una totalmente nueva forma de pensar acerca de la conciencia que se está extendiendo como la pólvora a través de la comunidad de la física teórica. Y si bien el problema de la conciencia está lejos de ser resuelto, finalmente se está formulando matemáticamente como un conjunto de problemas que los investigadores puedan comprender, explorar y discutir.

Hoy en día, Max Tegmark, un físico teórico en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge, expone los problemas fundamentales que esta nueva forma de pensar plantea. El autor muestra cómo estos problemas pueden ser formulados en términos de la mecánica cuántica y la teoría de la información. Y explica cómo pensar acerca de la conciencia de esta manera conduce a preguntas precisas acerca de la naturaleza de la realidad que el proceso científico de experimento podría ayudar a desmenuzar.

El enfoque de Tegmark es pensar en la conciencia como un estado de la materia, como un sólido, un líquido o un gas. “Conjeturo que la conciencia puede ser entendida como otro estado de la materia. Al igual que hay muchos tipos de líquidos, hay muchos tipos de conciencia “, dice.

Él va a mostrar cómo pueden surgir propiedades particulares de la conciencia de las leyes físicas que gobiernan nuestro universo. Y explica cómo estas propiedades permiten a los físicos razonar acerca de las condiciones en las que surge la conciencia y cómo podemos aprovecharlo para comprender mejor por qué el mundo que nos rodea aparece como lo hace.

Curiosamente, el nuevo enfoque de la conciencia ha venido de fuera de la comunidad física, principalmente de los neurólogos como Giulio Tononi en la Universidad de Wisconsin en Madison.

En 2008, Tononi propone que un sistema que demuestra conciencia, debe tener dos características específicas. En primer lugar, el sistema debe ser capaz de almacenar y procesar grandes cantidades de información. En otras palabras la conciencia es esencialmente un fenómeno de información.

Y segundo, esta información debe ser integrado en un todo unificado de modo que sea imposible dividir en partes independientes. Esto refleja la experiencia que cada instancia de la conciencia es un todo unificado que no se puede descomponer en componentes separados.

Ambos de estos rasgos pueden especificarse matemáticamente permitiendo a los físicos como Tegmark, razonar acerca de ellas por primera vez. Se comienza con la descripción de las propiedades básicas que un sistema consciente debe tener.

Dado que es un fenómeno de la información, un sistema consciente debe ser capaz de almacenarse en una memoria y recuperarla de manera eficiente.

También debe ser capaz de procesar estos datos, como un ordenador, pero uno que es mucho más flexible y potente que los dispositivos basados en silicio que nos son familiares. Tegmark toma prestado el término computronium para describir la cuestión que puede hacer esto y cita otros trabajos que muestran los ordenadores de hoy en día de un rendimiento menor al límite teórico de la computación por unas 38 órdenes de magnitud.

Claramente, hay mucho margen de mejora que permita el funcionamiento de los sistemas conscientes.

A continuación Tegmark analiza perceptronium, definida como la sustancia más general que se siente subjetivamente consciente de sí misma. Esta sustancia no sólo debe ser capaz de almacenar y procesar la información, de una manera que forma un conjunto unificado, indivisible. Esto también requiere un cierto grado de independencia en la que la dinámica de información determina desde adentro en vez de externamente.

Por último, Tegmark utiliza esta nueva forma de pensar acerca de la conciencia como una lente a través del cual estudia uno de los problemas fundamentales de la mecánica cuántica conocido como el problema de la factorización cuántico.

Esto se debe a que la mecánica cuántica describe el universo entero usando tres entidades matemáticas: un objeto conocido como un hamiltoniano que describe la totalidad de energía del sistema; una matriz de densidad que describe la relación entre todos los estados cuánticos en el sistema; y la ecuación de Schrödinger que describe cómo cambian estas cosas en el tiempo.

El problema es que cuando todo el universo se describe en estos términos, hay un número infinito de soluciones matemáticas que incluyen todos los posibles resultados de la mecánica cuántica y muchas otras posibilidades aún más exóticos.

Así que el problema es por eso que percibimos el universo como el semi-clásico, mundo tridimensional que es tan familiar. Cuando nos fijamos en un vaso de agua con cubos de hielo, percibimos el líquido y los cubos de hielo sólido como cosas independientes a pesar de que están íntimamente ligados como parte del mismo sistema. ¿Como sucedió esto? Fuera de todos los resultados posibles, ¿por qué percibimos esta solución?

Tegmark no tiene una respuesta. Pero lo que es fascinante acerca de su enfoque es que se formula usando el lenguaje de la mecánica cuántica de una manera que permite el razonamiento científico detallado. Y como resultado que arroja todo tipo de nuevos problemas que los físicos que querrán diseccionar con más detalle.

Tomemos, por ejemplo, la idea de que la información en un sistema consciente debe ser unificada. Eso significa que el sistema tiene que contener códigos de corrección de errores que permitan a cualquier subconjunto de hasta la mitad de la información que se ha reconstruido a partir de los demás.

Tegmark señala que cualquier información almacenada en una red especial conocido como una red neuronal Hopfield automáticamente tiene esta facilidad de corrección de errores. Sin embargo, se calcula que una red de Hopfield sobre el tamaño del cerebro humano con 10 ^ 11 neuronas, sólo puede almacenar 37 bits de información integrado.

“Esto nos deja con una paradojica integración: ¿por qué el contenido de información de nuestra experiencia consciente parece ser mucho más grande que 37 bits” se pregunta Tegmark.

Esa es una pregunta que muchos científicos podrían terminar ponderando en detalle. Para Tegmark, esta paradoja sugiere que su formulación matemática de la conciencia le falta un ingrediente vital. “Esto implica fuertemente que el principio de integración debe complementarse con al menos un principio adicional”, dice. Sugerencias por favor, en la sección de comentarios !.

Y sin embargo, el poder de este enfoque es en el supuesto de que la conciencia no están más allá de nuestro alcance; que no hay una “salsa secreta” sin la cual no puede ser domado.

A principios del siglo 20, un grupo de físicos jóvenes se embarcó en una búsqueda para explicar algunas anomalías extrañas, aparentemente pequeñas en nuestra comprensión del universo. Al derivar las nuevas teorías de la relatividad y la mecánica cuántica, terminaron cambiando la forma de comprender el cosmos. Estos físicos, al menos algunos de ellos, son ahora nombres muy conocidos.

Podría ser que una revolución similar está actualmente en marcha a principios del siglo 21?

Referencia: http://arxiv.org/abs/1401.1219

 

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