SANAR O SER SANADO

Al leer lo que propongo para que ustedes también lo hagan si gustan, explica muy claramente lo que siempre intento que entiendan quienes acuden a mi consulta.

“- ¿Que pasa cuando además de tomar el antihistamínico, tomamos conciencia de la emoción que vivimos previa a que nos enfermáramos?

1 – El período de sanación es de más del 50% más rápido.

2 – Requiero de menor cantidad o dosis de medicamento.

3 – Las gripes comienzan a hacerse menos recurrentes.

4 – Voy cambiando mi percepción de las enfermedades.

Si, la pregunta es ¿quien es el que sana? y la respuesta es que la responsabilidad está repartida en un 50% y 50% entre el médico, terapeuta, medicamento y quien acude a la consulta por una enfermedad. Otra parte a considerar es donde dice:

“- Dejar de pensar que con solo un medicamento o tratamiento curaremos aquello que os aqueja -“

Y agrega:

  • Es un trabajo de 50% y 50%
  • Es un cambio total de mentalidad.
  • Es abrirnos a la maravilla de nuestro poder, de nuestra energía.

Viene a reafirmar  lo que estoy ofreciéndoles en mis consultas, utilizando uno de los métodos, la BIOELECTROGRAFÍA GDV Bio Well, entre muchos, que permiten al consultante conocer  exactamente como están funcionando sus órganos, sistemas y aunque sea apenas un resfriado o una enfermedad más compleja, identificar que emoción la está provocando para tener, si lo decide, hacer los cambios que resulten en su sanación.

Abrazo de Luz !!! Thom

Compartido en Fb por Elizabeth Romero Sanchez

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de Akasha Sanación Integral

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Hay una gran diferencia entre estas dos ideas.

La mayoría de las personas, crecemos con la creencia, de que si enfermamos se debe primeramente a una causa o razón externa a nosotros, a nuestro cuerpo físico.
Y en segundo lugar, creemos que únicamente, “algo” externo o “alguien” ajeno a nosotros, puede sanarnos.

Estamos acostumbrados a las consultas médicas, a los tratamientos y a tomar medicinas, eso es un hecho real.

Como hija de un médico cirujano y una enfermera psiquiátrica (mi árbol busca la sanación, lo sé, jejeje!), crecí rodeada de libros de medicina, tratamientos quirúrgicos, terapias médicas, pastillas, ampolletas, análisis de sangre, orina y demás menesteres.
Por supuesto, ni mis hermanos ni yo podíamos toser o estornudar sin que a los 5 minutos ya estuviéramos tomando alguna pastilla, jarabe o recibiendo una inyección.

Toda mi familia y amigos, hacían lo mismo, se medicaban o asistían a consultas médicas.
Era y sigue siendo lo común, lo típico, lo normal.

Realmente, el hecho de comenzar a preguntarme la relación que existía entre las emociones y las enfermedades, a mí me sucedió ya casi a los 39 años……tarde, pero no demasiado, y sinceramente, fue una enorme sorpresa.
Fue como si de pronto, hubiera encontrado el tesoro perdido.

Mi padre para ese entonces, ya había fallecido de una embolia cerebral, mi mamá ya había superado un cáncer de páncreas y yo estaba germinando la inquietud de saber más, conocer más.

Yo tenía la certeza, al ver morir a mi padre, de que él “sentía” ya haber finalizado su misión en ésta vida.
Yo tenía la certeza, de que el cáncer de mi madre, había ocurrido a consecuencia de la muerte de mi padre, pero no por su ausencia, sino por los problemas legales que tuvo que resolver con una casa que dejó mi padre, y lo mismo con su recuperación; yo sentía que lo único que la ayudó a sanar, era su intención de no abandonarnos ni dejarnos sólos (a mis hermanos y a mí) tan pronto.

Fue así como de pronto, un día navegando por internet, buscando información sobre orgonitas y pirámides, di con una página que hablaba de Biodescodificación y comencé a leer.
Todo lo que decían en la página, tenía sentido para mí, todo.

Han pasado ya más de 10 años desde aquellas fechas.
Por supuesto me enfoqué totalmente a aprender esto. Tomé cursos, compré libros, leí, vi videos, etc.
¿Por qué?
Porque el interés tiene pies, dicen. Y esto, definitivamente me interesaba.

Llegué entonces a la conclusión de que las medicinas y tratamientos, sí ayudan claro, pero si no se ataca y se resuelve a la par, la parte emocional, el asunto puede tornarse lento y la sanación parcial o no existente.

Muchas de las medicinas que tomamos, únicamente cubren el síntoma, lo disfraza y nos hacen sentir mejor.
Hablemos de gripe, por ejemplo.

Un antihistamínico para la gripe, nos quita el dolor de cabeza, nos duerme los alveólos pulmonares para que no tosamos y nos seca la mucosidad para que no moqueemos, punto.
Es todo.
En ningún momento, el medicamento, tiene siquiera la intención de acabar con el virus o la bacteria.
Y digamos, el plazo de tiempo, entre que nos enfermamos y nos aliviamos, varía en un promedio de una a dos semanas.

¿Qué pasa cuando además de tomar el antihistamínico, tomamos conciencia de la emoción que vivimos previa a que nos enfermáramos?

1. El período de sanación es de más del 50% más rápido.
2. Requiero de menor cantidad o dosis de medicamento.
3. Las gripes comienzan a hacerse menos recurrentes.
4. Voy cambiando mi percepción de las enfermedades.

Al día de hoy, mi pensamiento, mis creencias y la experiencia, me han enseñado y demostrado, que un gran número de personas está cerrada a “creer” siquiera que exista una relación entre emociones y enfermedad. Yo diría que el número podría considerarse casi de un 80% de la población.

Personas que no quieren sanar, sino “ser sanadas”.

Y a ésto, hay que sumarle, el número de personas que “creen”, que de su parte, no deben poner nada. Sólo tomar la pastilla o acudir al tratamiento.

He aquí que yo identifico un gran error.

En las consultas, en las terapias, recibimos gente totalmente diferente en cuanto a creencias religiosas, capacidad económica, ideología política, cultura, costumbres, preferencias sexuales, etc.

Al finalizar las terapias, no nos despedimos y ya, no.
Todavía nos quedamos más de media hora platicando y se les entrega una “tarea” que ellos deberán hacer para trabajar con el 50% de responsabilidad que les corresponde para sanar.

¿Quienes sanan?
Todos los que tomaron conciencia e hicieron su 50%.
Absolutamente TODOS.
Aquellos que modificaron sus creencias, los que buscaron soluciones, los que hicieron cambios, los que marcaron límites, los que comprendieron que también era responsabilidad de ellos hacer algo diferente y actuaron.

¿Quienes no sanan ni mejoran?
Los que llegaron a guardar su tarea en el cajón, los que creyeron que ellos no debían hacer nada ni cambiar nada y mantenerse en su rutina normal.
Los que estaban convencidos de que ellos no tenían responsabilidad alguna en la solución de su “problema”.
Los que están seguros de que “algo externo”, los sanará.

Las personas, que llevan años tomando su pastillita diaria para la hipertensión y creen que sanarán pero no se atreven a dejar la pastillita para ver lo que la terapia y su tarea lograron.
Porque “algo” en su interior, (falsas creencias) les dice: mejor tómate la pastillita por si las dudas.

Las personas cuya familia siempre ha padecido de diabetes y asumen que ellos la tienen, temen tenerla o incluso, sólo están esperando el día para ser diagnosticados y padecerla.
“Algo” en su interior (falsas creencias), les dice que así tomen todas las terapias del mundo o hagan todas las tareas del mundo, ellos serán diabéticos.

Personas acostumbras a sus consultas médicas anuales o mensuales.
Personas acostumbradas a sus 5 pastillas diarias para distintos padecimientos.

Es bien difícil mostrarles otros caminos, no lo pueden procesar, no están listos para cambiar, para sanar.

Todos sabemos que hay enfermedades que podemos tolerar, incluso que podemos vivir con ellas sin problema, porque no nos causan molestias mayores y con una pastillita se calman.
Sabemos que una enfermedad estomacal, es algo en general sencillo. Un dolor de cabeza, un dolor de muelas.

Pero no escuchemos un diagnóstico de “cáncer” porque entonces sí, corremos a visitar médicos, sanadores, brujos, sacerdotes, sobadores, a tomarnos cuanta cosa leemos o escuchamos que puede ayudar y hasta aprendemos a rezar….entonces sí reaccionamos. Entonces sí hacemos todo lo que nos digan o recomienden.
Y para los que logran superarlo, le sigue una larga espera de años, para comprobar que “el cáncer no ha regresado”.
Viviendo con la “esperanza” de que el maldito cáncer no vuelva jamás. Viviendo con miedo….

¿Por qué esperar a que una enfermedad de tal magnitud llegue a nuestra vida para cambiar?
No lo sé, mi cabeza aún no puede procesarlo.

Si realmente queremos comenzar a sanar, debemos comenzar a cambiar.
Dejar de pensar que con sólo un medicamento o tratamiento curaremos aquello que nos aqueja.

Es un trabajo de 50% y 50%
Es un cambio total de mentalidad.
Es abrirnos a la maravilla de nuestro poder, de nuestra energía.

Tómate tu pastilla, sí, te apoyo. Pero por favor, analiza tus emociones a la par, analiza lo que no te gusta de tu vida, tus miedos, las falsas creencias que no te dejan avanzar y cambia.
Olvida lo que desde niño o niña te enseñaron y utiliza esa sustancia gris que hay en tu cabeza.

Yo lo hice, mi cuerpo estaba lleno de jarabes para la tos, analgésicos, antihistamínicos, antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos, antiácidos, etc.
Mi cajón de medicinas era más grande que mi cajón de calcetines.
Cosa que me recetaban, cosa que me tomaba.
Me consideraba “fan” de las medicinas.

Y aún me enfermo, claro, aún me da bronquitis de vez en cuando, aún me da gripa una o dos veces por año, aún me enfermo del estómago….pero al primer síntoma, ya no tomo la medicina. Primero me siento a analizar qué emociones viví, que me hicieron, qué hice, qué no dije, qué dije, con quién me enojé, qué me dio miedo, etc.
De esta forma, acelero la recuperación, me conozco más y tomo menos medicamento.

Ya no soy de las personas que piensan que fue el frío, el calor, la comida o el polvo lo que me enfermó.
Ahora comprendo que los factores externos únicamente me pueden afectar, si mis defensas bajaron por una emoción mal gestionada.
Eso lo tengo ya muy claro.
Y es algo inmediato.
Es como un interruptor. De manera que en cuanto doy con la razón emocional que propició mi enfermedad, el interruptor se desactiva y mejoro más rápido.

Si yo pude lograr cambiar, y todos los días trabajo en ello, cualquiera puede!

Akasha Sanación Integral –

Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.

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Viene a reafirmar  lo que estoy ofreciéndoles en mis consultas, utilizando uno de los métodos, la BIOELECTROGRAFÍA GDV Bio Well

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